EEstas
son las notas por la presentación antes de
la comisión de peticiones del parlamento
Europeo en Bruselas , de Jose F. Crespo,
Miembro de AUN, el 11 de octubre 2005. Por
falta de tiempo no ha presentado todo. CVS
Señor
Presidente, señorías.
Desde
hace dieciocho años soy un jurista
especializado en Derecho europeo.
Creo en
Europa, y creo en el Estado de Derecho.
En 1999
me trasladé a vivir a Alicante.
Vi una casa con jardín que me gustó.
Antes de comprarla, fui al
Ayuntamiento a informarme sobre la situación
de la vivienda.
Todo perfectamente legal.
La compré.
Hace dos
años oí rumores sobre expropiaciones en mi
zona.
No había recibido ninguna
notificación.
Investigué, y supe que una empresa
había presentado un proyecto para urbanizar
la zona en que se ubica mi casa.
El proyecto estaba en una notaría, y
allí tuve que ir a consultarlo.
Bienvenido al sistema de la LRAU.
Durante
dos meses, y siempre SIN RECIBIR NINGUNA
NOTIFICACIÓN, tuve que ir cada semana al
ayuntamiento, a ver si habían presentado
algún proyecto nuevo, y examinar cómo
afectaba a mi casa.
NUEVE PROYECTOS.
Algunos parecían respetarla, otros la
destruían bajo una rotonda, otros me
quitaban la mitad del jardín…
Nadie puede imaginar la humillación
de tener que descubrir entre planos
indescifrables lo que unos terceros proponen
hacer con tu casa.
Jamás
me he sentido menos ciudadano de un Estado
de Derecho.
Yo soy jurista, sé defenderme y aun
así
me sentí humillado.
Imaginen los agricultores, jubilados,
extranjeros…
Así que
empecé a pensar en Europa, y más
concretamente en las directivas comunitarias
sobre contratos públicos.
¿Cómo es posible que unas obras cuyo
coste rondaba los 100 millones de euros no
respetaran las directivas?
Ni había pliego de condiciones, ni se
habían publicado en el Diario Oficial de la
Unión Europea, ni se respetaban las
obligaciones de transparencia y competencia.
Pasé 6
meses trabajando como voluntario para
preparar una queja que presentamos ante la
Comisión Europea en julio de 2004.
La Comisión nos ha dado la razón y ha
abierto un procedimiento de infracción
contra España.
Señorías:
durante diez años, no se había
conseguido NADA a nivel nacional, más que
algunas sentencias aisladas sobre casos
puntuales y concretos.
NADA contra la ley en cuanto tal.
Recuerden: si estamos consiguiendo algo es
gracias a la presión que ejercen las
instituciones europeas desde Bruselas, no
gracias a Madrid ni a Valencia.
Tengan
presente, por favor, que las víctimas de los
abusos urbanísticos JAMAS hubieran podido
pagar la factura de un abogado para atacar
esta ley ante Bruselas.
Para alguien que de la noche a la
mañana pierde más del 50% de su terreno,
quizás incluso su casa, y tiene además que
pagar una suma enorme para conservar la
parte que le dejan, es simplemente imposible
pensar en gastarse miles de euros en la
minuta de un abogado para atacar UNA LEY.
No se sorprendan si los
representantes de los afectados somos hoy
aquí un señor jubilado, que pasa casi las 24
horas del día ocupándose de estos asuntos, y
un jurista afectado que trabaja como
voluntario.
Recuerden, por favor, lo importante que es
la intervención de las instituciones
europeas.
Permítanme destacar lo que señala el Sindic
de Greuges (ombudsman valenciano) en su
informe especial sobre urbanismo, de
noviembre de 2004, página 20.
“los
propietarios son absolutamente ignorados por
una connivencia premeditada entre el
Ayuntamiento y el Urbanizador, quienes no
facilitan ninguna información ni pretenden
lograr el consentimiento de los
propietarios, sino la rápida
apropiación de los terrenos para
acometer su urbanización a toda costa”
(página 20 de su Informe Especial sobre
Urbanismo, noviembre de 2004).
¿Qué le
ocurre a un ciudadano cuando se aprueba un
proyecto que afecta a su casa?
En la
mayoría de los casos, se puede considerar
afortunado si sólo tiene que ceder DE FORMA
OBLIGATORIA Y GRATUITA, aproximadamente el
50-60% de su terreno.
Es decir:
expropiación sin indemnización, de un
terreno que forma parte de una unidad con la
casa, y que como tal tiene un valor.
Si el proyecto exige la demolición de
su casa, le indemnizarán por poco más que el
valor de los ladrillos, no por el valor de
una casa en el mercado, y en la mayoría de
los casos le darán un terreno mucho menor y
en una zona peor.
Los
afectados por proyectos urbanísticos estamos
en una situación de
inseguridad jurídica total, porque
tanto la ley vigente como el proyecto
presentado
IGNORAN la existencia de las
edificaciones legales y consolidadas.
Piensen
en las "maisons aux Ardennes", en las casas
de campo, en los cottage ingleses, o en las
"maisons de campagne" en el sur de Francia,
en Toscana...
Son casas perfectamente legales, que
tienen un valor, y que se compran y venden
en el mercado.
Pues bien, para la LRAU simplemente
no
existen, y su propietario
no
tiene derecho a que la respeten.
Si un urbanizador propone urbanizar
la zona, los propietarios perderán como
mínimo el 50% de su terreno, de forma
obligatoria y gratuita (es decir:
expropiación SIN indemnización), y ADEMÁS
deberán pagar unas cuotas de urbanización
desorbitadas, establecidas de una forma que
la Comisión Europea considera ilegal.
Y, recuerden:
cuanto más altas sean las cuotas,
menos posibilidades tendrá el afectado de
pagarlas en metálico... y se verá obligado a
ceder más terreno.
Al final del proceso, todavía tienen
que ceder un 10% suplementario al
ayuntamiento.
Resultado:
en los casos más extremos, se llega a
perder el 85% del terreno...a veces
por la supuesta razón de "UTILIDAD
PÚBLICA" de construir un campo de golf o una
urbanización de lujo.
Cualquier
persona que haya comprado en Alicante un
piso o una plaza de garaje hace seis o siete
años, ha visto cómo se revalorizaba,
multiplicado su precio por dos o tres.
Sin
embargo yo, que tengo lo que en Inglaterra
sería un “cottage”, o en Provenza una
“maison de campagne”, quizás pueda recuperar
lo que he invertido, pero ni siquiera eso es
seguro.
La
paradoja inaceptable es que yo (y miles de
ciudadanos como yo) podemos perder nuestra
casa, nuestro patrimonio, y no tenenos
derecho a ninguna plusvalía...
precisamente porque tenemos un terreno muy
interesante en una zona muy buena.
¿No es esto una aberración jurídica y
una violación flagrante del derecho a la
propiedad privada y al domicilio?
¿Repartirse la casa de un ciudadano a
sus espaldas y someterlo a un brutal acoso a
su patrimonio respeta la dignidad de la
persona humana?
Señorías:
No pedimos que se haga el urbanismo
valenciano desde Bruselas.
No pedimos que intervengan en las
luchas políticas regionales.
Pero necesitamos la intervención de
las autoridades europeas para poner fin de
una vez por todas a una situación
inaceptable en un Estado miembro de la Unión
Europea.
Su actuación está teniendo una enorme
importancia para transmitir un mensaje muy
claro:
la Europa de los ciudadanos existe, y
la Unión Europea actúa para defender a los
ciudadanos cuando fallan los mecanismos de
protección a nivel municipal, regional y
nacional.
Permítanme dejar bien claro que nadie quiere
parar la construcción.
Nadie.
¿Han recibido ustedes peticiones o
quejas similares desde Cataluña o Baleares,
comunidades autónomas también mediterráneas?
¿Está parada la construcción en esas
zonas, también costeras y turísticas?
NO.
Se construye, y se construye mucho,
pero se construye respetando los derechos de
los propietarios y pagando el terreno a su
justo precio.
Señorías:
la posibilidad de APROPIARSE de los
terrenos en perjuicio de sus propietarios es
un
INCENTIVO para la construcción
desordenada e insostenible, y supone una
violación inaceptable del derecho a la
propiedad privada, que desemboca en la
destrucción del medio ambiente y en un
desarrollo absolutamente insostenible.
Déjenme
por favor aclarar otra cosa:
si alguien les dice que el Tribunal
Constitucional Español ha declarado que la
LRAU respeta la Constitución Española y es
compatible con ella, pídanle la fecha y la
referencia de la sentencia.
Porque no existe.
Nunca ha entrado el TC a valorar la
constitucionalidad de la LRAU.
El TC sólo ha conocido una cuestión
de constitucionalidad enviada por el TSJ
valenciano, y la declaró inadmisible por
motivos de forma.
O sea, que NO se pronunció sobre el
fondo.
Y, sin
querer entrar en luchas políticas que no nos
corresponden, permítanme recordar que,
cuando la LRAU fue aprobada en 1994, la
entonces oposición votó en contra, anunció
la posibilidad de derogarla cuando llegara
al poder, y su portavoz parlamentario
declaró que la LRAU "consagra la máxima
arbitrariedad".
Las asociaciones de empresarios la
consideraron entonces "una fuente de
posibles corrupciones", "un atropello", y
afirmaron que "deja al propietario
indefenso".
Once años
después, y coincidiendo con la visita de la
misión de investigación del Parlamento
Europeo, se presenta POR FIN un proyecto
para sustituir a la LRAU.
El problema es que es más de lo
mismo.
Se trata
de un simple lavado de cara de la LRAU, que
no resuelve ninguno de sus problemas
fundamentales.
En esta
lucha, señorías, al principio se intentó
ignorar a los afectados por la LRAU,
considerándolos un grupo de extranjeros
jubilados que no entienden el sistema
español.
Cuando empezaron a ser más numerosos
y a defenderse mejor, comenzaron los
ataques, y se nos acusó de ser los culpables
de la depredación del territorio, de ser
unos privilegiados que queremos mantener
nuestros privilegios en lugar de contribuir
al bien común... hasta a llegar a ataques
personales como las bajezas que se han
dirigido contra el Sr. Svoboda, a cuyo
coraje y tesón en la defensa de los derechos
de muchos miles de personas rindo testimonio
público de admiración.
Cuando
piensen en los afectados por los abusos
urbanísticos en Valencia, no piensen en el
Sr. Svoboda ni en mí, que, en la medida de
nuestras posibilidades, tenemos medios para
defendernos.
Piensen, por favor, en agricultores,
en jubilados, en simples trabajadores que
pensaban que tenían una casa, y se
encuentran las excavadoras en la puerta.
Piensen en los miles de ciudadanos
europeos que sufren los efectos perversos de
esta ley, y simplemente no pueden creer que
estas barbaridades ocurran en un Estado de
Derecho.
Por otra
parte, los propios partidos están teniendo
problemas para imponer su disciplina, y cada
vez es más frecuente que los proyectos sean
aprobados gracias a "tránsfugas" que votan
contra las instrucciones de su partido.
Hay razones sobradas para pensar que
en muchas ocasiones se trata de casos de
corrupción.
Señorías:
necesitamos que las personas decentes
en los partidos valencianos tengan la fuerza
suficiente para expulsar a los corruptos y
ganarles la batalla. Y pensamos que, cuanto
más claro y contundente sea el
pronunciamiento de las instituciones
europeas, más fácil les resultará a los
partidos valencianos ganar esta guerra, y
más posibilidades tendrán de defender sus
derechos decenas de miles de ciudadanos que
se encuentran en una situación de práctica
indefensión y gran vulnerabilidad.
Recuerden, por favor, que hay muchas
administraciones, regionales y municipales,
pendientes de lo que ustedes hacen.
Si las instituciones europeas dicen
claramente que las situaciones investigadas
en la Comunidad Valenciana son inaceptables
en la Unión Europea, estarán ayudando a
consolidar la Europa de los ciudadanos, y
estarán mandando un mensaje claro a otras
regiones y ayuntamientos, no sólo de
Valencia sino de toda Europa.
Si, por el contrario,
las instituciones europeas se lavan
las manos, enviarán el mensaje de que “todo
vale”, y no dejarán a las víctimas más que
la posibilidad de esperar que les dé la
razón el Tribunal de Estrasburgo, quizás
dentro de diez años.
¿Qué es
lo que consideramos necesario para acabar
con los abusos?
Que se
cambie la ley.
Pero de verdad. Porque llevan diez
años echándose las culpas unos a otros...
pero manteniendo en vigor una ley que
produce “efectos perversos”, según afirma el
propio gobierno valenciano.
Tenemos una biblioteca llena de
promesas de mejoras:
a embajadores, a gobiernos, a
eurodiputados… Y la ley sigue en vigor.
Y no olviden, por favor, que
las
disposiciones
transitorias de la nueva ley prevén
que la LRAU se siga aplicando a todos los
contratos adjudicados hasta el momento de su
derogación.
O sea:
la LRAU vivirá después de muerta,
como mínimo hasta el 2015, y quién sabe si
hasta el 2025.
En
nuestra opinión, la nueva ley tendrá que
respetar unos principios tan claros como los
siguientes:
1. Las
viviendas legales y sus parcelas no se
tocan.
Salvo que así lo exija, de forma
excepcional, la utilidad pública o el
interés social.
2.
Criterios objetivos claros para definir los
conceptos de utilidad pública e interés
social. Y que quede bien claro que la
utilidad pública o el interés social no
pueden amparar en ningún caso la
expropiación sin indemnización
para construir campos de golf ni
urbanizaciones de lujo.
3. Los
terrenos se han de valorar al precio de
mercado.
Como ocurre en otras regiones
españolas que tienen una legislación
semejante a la LRAU, pero han corregido sus
aspectos más negativos.
Así, en Guadalajara, provincia del
interior de Castilla La Mancha, que no
recibe prácticamente turismo extranjero, y
cuyo único atractivo inmobiliario es que
está a 100 km de Madrid, el suelo se valora,
como mínimo, cinco veces más que el de
Alicante, zona costera, turística, de gran
atractivo inmobiliario.
Si estamos hablando de negocios,
apliquemos la ley de la oferta y la demanda:
quien quiera suelo, que lo compre y
lo pague, pero no le pida a papá
ayuntamiento o a mamá Generalitat que le
regale el suelo a precio soviético para que
él obtenga beneficios de república bananera.
4. Las
cuotas de urbanización se han de calcular de
acuerdo con las normas europeas. Señorías:
al amparo de la LRAU, se adjudican
contratos multimillonarios sobre la base de
una «estimación, siquiera preliminar y
aproximada, de los costes la obra» (artículo
32.D.2º LRAU), y el presupuesto lo pueden
modificar
al
alza el urbanizador y el ayuntamiento
sin ninguna medida de control. Permítanme
hacerles una pregunta:
si ustedes tienen que hacer reformas
en su casa, ¿aceptan un presupuesto abierto,
una estimación preliminar y aproximada, en
palabras de la LRAU, del coste total de las
obras, y permiten que el contratista aumente
el precio cuando quiera y sin limitación
alguna?
Seguro que ustedes NO lo aceptan.
Pues a nosotros nos lo impone la ley
valenciana.
Así que el sistema actual es una
simple coartada para apropiarse del terreno
y las viviendas de sus legítimos
propietarios a través del incremento
interesado y descontrolado de los costes de
urbanización, y supone un incentivo para
urbanizar sin medida.
(((Ejemplo de Mundo Ilusión:
18 millones de metros cuadrados.
Coste del proyecto:
6.000 millones de euros.
Beneficio (confesado) del
constructor:
54 millones de euros.
Este contrato se ha adjudicado sin
publicarlo en el diario oficial español ni
en el de la unión europea, y sobre la
base... de una estimación preliminar y
aproximada de los costes!!! ¿cómo se puede
hablar de competencia si no se están
comparando precios ciertos y cerrados, sino
estimaciones que varían al alza en cuanto lo
deseen el urbanizador y el ayuntamiento? ¿Es
esto libre competencia??? )))
Señor
presidente, señorías:
Las
instituciones europeas son para muchos miles
de ciudadanos la última esperanza de que se
restablezca a corto plazo el respeto de la
legalidad en el urbanismo valenciano.
Muchas gracias por lo que nos han
ayudado a conseguir hasta ahora.
Por favor, ayúdennos a poner fin a
esta situación inaceptable.
Ayúdennos a seguir creyendo en Europa
y en el Estado de Derecho.